La evaluación conjunta entre el cardiólogo clínico y el electrofisiólogo puede comenzar mientras aún se consideran las alternativas de tratamiento.
Qué encontró REAL-AF
Publicado en julio de 2026 en JAMA Network Open, REAL-AF analizó a 3.724 pacientes sometidos a una primera ablación por radiofrecuencia. Las recurrencias de arritmia auricular después de los primeros 90 días ocurrieron en el 12,3% de quienes fueron tratados menos de un año después del diagnóstico, 16,4% entre uno y cuatro años y 21,8% después de cinco años o más. Son proporciones observadas durante el seguimiento, cuya ventana llegó a 459 días.[1]
Recurrencia de arritmia auricular
Proporciones observadas según el intervalo entre diagnóstico y ablación
3.724 pacientes. Recurrencias después del período inicial de 90 días, en una ventana de seguimiento de hasta 459 días. Los porcentajes son proporciones brutas, no estimaciones de Kaplan–Meier a los 12 meses.
Elaboración a partir de REAL-AF, eTable 10.[1]
Consultar los datos de la figura
| Diagnóstico hasta la ablación | Recurrencias / pacientes | Proporción |
|---|---|---|
| Menos de 1 año | 133 / 1.084 | 12,3% |
| 1 a 4 años | 303 / 1.843 | 16,4% |
| 5 años o más | 174 / 797 | 21,8% |
La asociación persistió en el modelo ajustado, con 2.052 participantes: HR de 1,48 (IC95% 1,08–2,01) y 2,10 (IC95% 1,46–3,02), respectivamente, en comparación con el intervalo inferior a un año. El estudio es observacional, con datos faltantes y monitorización no uniforme. No demuestra causalidad ni permite atribuir a la anticipación una reducción de la mortalidad.[1]
La asociación después del ajuste
Hazard ratio de recurrencia e intervalo de confianza del 95%
2.052 participantes en el modelo ajustado. Los puntos representan el HR y las líneas, el IC95%. La referencia es el grupo tratado en menos de un año. HR es una medida relativa a lo largo del seguimiento, no una probabilidad individual de recurrencia.
Elaboración a partir de REAL-AF, eTable 7.[1]
Consultar los datos y el ajuste
| Diagnóstico hasta la ablación | HR ajustado | IC95% |
|---|---|---|
| Menos de 1 año | 1,00 | Referencia |
| 1 a 4 años | 1,48 | 1,08–2,01 |
| 5 años o más | 2,10 | 1,46–3,02 |
Modelo ajustado por edad, sexo, CHA₂DS₂-VASc, tipo de FA, uso o fallo previo de antiarrítmicos, fracción de eyección ventricular izquierda y carga de cicatriz estimada por bajo voltaje, con errores agrupados por médico.
Veo en estos resultados un motivo para anticipar la conversación sobre la ablación. Para el cardiólogo clínico, considero importante incluir la derivación cuando se discute el control del ritmo. La consulta con el electrofisiólogo permite evaluar el beneficio esperado, los riesgos y las preferencias del paciente, incluso cuando la decisión final es mantener el tratamiento farmacológico.
Lo que el estudio no permite concluir
En cuanto a la remodelación, es necesario interpretar con cautela. Los autores evaluaron áreas de bajo voltaje como estimación de cicatriz auricular y no encontraron una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos. El método puede subestimar la fibrosis difusa. Por lo tanto, REAL-AF no demostró que la espera produjera fibrosis ni que anticipar el procedimiento la hubiera evitado.[1]
Tampoco convertiría la categoría “menos de un año” en un plazo obligatorio para cada paciente.
La derivación en la práctica clínica
La discusión sobre la ablación ya puede ocurrir antes de intentos sucesivos con antiarrítmicos en pacientes seleccionados. La guía europea de 2024 recomienda la ablación como opción inicial de control del ritmo en la FA paroxística, dentro de una decisión compartida. En esta elección deben considerarse los síntomas, las características de la arritmia, las comorbilidades, el beneficio esperado y el riesgo del procedimiento.[2]
Cuando se elige el tratamiento farmacológico, considero útil acordar desde el inicio qué motivará una nueva evaluación. La persistencia de síntomas, nuevas recurrencias o intolerancia al medicamento deben llevar la estrategia nuevamente a discusión. Prefiero un seguimiento con objetivos definidos a dejar la posibilidad de ablación sin previsión de reconsiderarla.
El trabajo del cardiólogo clínico sigue siendo esencial en cualquiera de estas elecciones. El control de la presión arterial, el manejo del peso, la evaluación de apnea del sueño, la reducción del consumo de alcohol y la prevención de eventos tromboembólicos forman parte del cuidado de la FA. La evaluación para ablación debe integrarse a este tratamiento.[2]



